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Una semana con KDE (II): primera mañana

I must go, my planet needs me...
BRB KTHXBAI

Hoy ha sido mi primer mañana de uso “real” con KDE, tras estar enredando ayer un poco. Lo de “real” viene porque al final he decidido volverme a Ubuntu, tras ver que estaba perdiendo demasiado tiempo intentando arreglar/documentar algunos problemas que me iba encontrado. Esta noche volveremos a intentarlo.

Lo primero decir que he actualizado a la última versión de KDE disponible en Kubuntu (la 4.6.1) y las cosas han mejorado bastante. Sigo usando los drivers libres de ATI (al igual que en Ubuntu), pero ahora los efectos gráficos están funcionando a máxima potencia. Algunos fallitos gráficos han desaparecido, pero otros siguen (Rekonq, plasmoides varios). En general, además, noto demasiada lentitud y renqueo en el interfaz gráfico a la hora de responder.

A continuación he dejado Rekonq por Chromium. Aunque la idea de Rekonq no es mala (básicamente, replicar la sencillez del propio Chromium), la implementación todavía deja que desear, con renderizaciones no del todo finas, ralentizaciones, fallos gráficos en la ventana, errores en el manejo de la entrada, etc. Queda todavía mucho por pulir. Aún así las fuentes en el propio Chromium no se ven tan bien como en Ubuntu, y probablemente sea culpa de la configuración global de fuentes.

Sigo notando que le falta un pulido al entorno. Por ejemplo, más de un programa se ha abierto con ventanas de tamaño/disposición poco adecuadas (Amarok, la ayuda). De nuevo, en esto puede tener su parte de culpa Kubuntu. El caso de Amarok es especialmente sangrante, con una disposición en la que ni siquiera aparecía la barra con los controles de reproducción. También me he encontrado muchos fallitos o descuidos. Por ejemplo, fallos a la hora de presentar las listas en el lanzador de aplicaciones, o que no se pueda confirmar la edición de una actividad pulsando intro.

A mitad de la mañana he vuelto a Ubuntu. Demasiadas cosas en Kubuntu no estaban funcionando del todo bien: sonido, ventanas, ¡hasta el propio Chromium! Esta noche intentaré solucionar estos problemas, pero ahora hay que trabajar y no puedo perder más tiempo.

Una semana con KDE (I): primeras impresiones

Recién instalado Kubuntu en una partición del disco duro de mi portátil, paso a enumerar algunas de las primeras impresiones que he tenido.

Actualmente estoy usando un modem 3G para conectarme a Internet. Para usarlo en Windows XP, tuve que instalar el software que el propio modem incluía en una pequeña partición de datos. En Ubuntu el modem ya estaba detectado, y sólo tuve que elegir tres opciones (país, operadora y tarifa de datos) en un pequeño asistente. En Kubuntu en cambio, a pesar de usar también NetworkManager y estar detectado el modem, la configuración es completamente manual: tuve que volver a Ubuntu para poder copiar los valores necesarios (por cierto, ¿dónde guarda NetworkManager esta configuración?).

Una vez superado este primer escollo y completada la actualización (incluyendo un particionado dolorosamente lento), reinicio y de cabeza a probar KDE. Usuario, contraseña y…

Options, options everywhere
Nada escapa al ojo de KDE

Oh, ¡está lleno de opciones! Una de las cosas que se le suele echar en cara a KDE (sobre todo si se compara con GNOME) es la sobreabundancia de opciones para controlar hasta el más mínimo detalle.

Una solución parcial para el uso de tantas opciones es tener unos valores por defectos lo suficientemente sensatos como para que las ganas de adentrarse en los diálogos de configuración no sean muy grandes para los usuarios noveles. Sin embargo, encuentro que cuestionable la elección de algunos de estos valores por defecto (y a partir de aquí no voy a ser capaz de distinguir entre KDE a secas o Kubuntu, lo siento). Por ejemplo, Kopete (el cliente de mensajería instantánea) notifica no sólo los mensajes recibidos, si no también cuando alguien empieza a escribirte (antes de haber enviado el mensaje). No sólo cuando iniciaría una nueva conversación con esa persona, si no durante toda la conversación, como se te ocurra quitarle el foco. Por supuesto, podemos contar con la certeza de que habrá una opción para desactivar este molesto comportamiento 😉

Y he aquí un hallazgo positivo en KDE: el menú “configuración”. En general, las aplicaciones de KDE tienen un menú de configuración desde donde se accede a varias opciones: desde el diálogo de configuración típico, a la configuración de las barras de herramientas o los atajos de teclado. Más que el hecho de que haya tantas opciones disponibles, lo que me gustan es que estén bajo un menú en el que su nombre indica tan claramente lo que hay dentro.

En contrase, en las aplicaciones de GNOME se ha tendido a añadir la entrada a las preferencias dentro del menú “editar”. “Editar preferencias” es una frase que suena bien por si sóla, pero el propósito del menú “editar” es bien distinto y no me parece un buen para esta entrada. Intentaré buscar alguna discusión para este (y otros) temas de diseño de interfaces. También podría ser mucho peor, como en el caso de Eclipse, que tiene entradas para buscar actualizaciones e instalar complementos dentro del menú “ayuda”…

No voy a enrollarme mucho más. Algunas cosas más que he notado por el camino: bastantes fallos gráficos en el gestor de ventanas (tengo que comprobar los drivers), navegador Rekonq interesante pero también me está fallando (he hecho un ctrl+W y me ha cerrado la pestaña que no era)… Procuparé reportar los fallos que me vaya encontrando, aunque primero tengo que actualizarme a la última versión.

En próximos posts seguiré hablando de la “usabilidad” (palabrorl) y el aspecto de KDE y sus aplicaciones, pero sobretodo quiero explorar sus características más publicitadas, como Plasma y las actividades. ¡Buenas noches!

Una semana con KDE

Disregard hate, acquire experience
La clave para subir de nivel

Entre las muchas cosas que tengo pendientes por hacer está el probar KDE, pero probarlo de verdad, nada de echarle un vistazo al último live CD de Kubuntu una vez cada seis meses. La única forma de probarlo en serio es usarlo en el día a día, y ahora que DungeonMat está acabado (pendiente de la firma) y puedo pasar todo el tiempo otra vez en Ubuntu, es el momento para dar este salto.

Mi intención es probar Kubuntu 10.10 actualizado a la última versión de KDE disponible en los repositorios durante (al menos) una semana. Para interferir lo menos posible mi instalación actual y poder probar KDE desde cero, haré la instalación en una nueva partición. Intentaré escribir aquí mis impresiones sobre el viaje en el que estoy apunto de embarcarme 😉

PD: dentro de esa misma lista de cosas pendientes está probar GNOME 3.0 y Unity, pero prefiero esperar a que estén un poco más maduros antes de juzgarlos.